Brittany es lo más cercano de lo que nunca estaré a una mujer fatal.

Llegó a casa tras una más de sus decepciones sentimentales. Había planeado, tras una noche loca en Ibiza, pasar un tiempo en casa de su nuevo novio barcelonés, y para no desaprovechar el tiempo, se había apuntado a una escuela de música para seguir profundizando en su gran pasión. Viajaba con sus dos guitarras, y se compró un enorme piano eléctrico. Pero la cosa no fue bien. Ella era demasiado compleja para su noviete, quizás acostumbrado a conocer a otro tipo de mujeres durante sus escarceos ibicencos.

Y llegó a mi casa. Iba a pasar una semana viviendo en mi estudio, y como me dijo que hacía siempre, viajaba con todas sus pertenencias, ya que desde hacía años no tenía ningún lugar al que llamar su casa. Es una nómada que viaja por el mundo con sus dos enormes maletas (una de ella llena de accesorios varios para su trabajo de modelo) y sus dos guitarras.
Pronto se puso cómoda. En cuestión de minutos, la habitación estaba hecha una leonera.

Me contó su ajetreada vida. Una mujer que desde siempre ha vivido siguiendo sus impulsos vitales, sin pararse a pensar si lo que va a hacer es o no es bueno para ella. Una bellísima mujer que no se comporta como la gente que había conocido hasta entonces. Desde los 19 años había estado trabajando como modelo fotográfica y en strip clubs, viviendo esa vida que el resto de los mortales solo vemos en las películas. Las Vegas, New Orleans… nombres que resuenan en nuestras cabezas por haberlas oído miles de veces, ella me estaba contando historias de cuando vivía allí.

Al final se quedó en mi casa dos semanas. Su mente atormentada, su ausencia de raíces, me hizo sentir bastante simpatía por ella, pese a sus locuras. Y en esa dos semanas le hice muchas fotos. Es probablemente la mejor modelo con la que he tenido la oportunidad de trabajar.

BRITTANY

BRITTANY

BRITTANY